Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XV - Nº 179
FEBRERO
2017
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EMILIO CALATAYUD, MAGISTRADO ESPAÑOL

Reflexiones de un juez de menores

En momentos en que ha comenzado en la Argentina el debate para establecer un nuevo código penal juvenil y modificar la edad de imputabilidad de los menores reduciéndola de 16 a 14 años, puede resultar un aporte interesante las reflexiones del magistrado español Emilio Calatayud, juez de menores de Granada con 30 años al frente de un juzgado, quien a partir de su larga experiencia formula una serie de sugerencias para justamente evitar que los jóvenes lleguen a la instancia de enfrentar un juicio, de caer en el delito.

El magistrado español Emilio Calatayud, juez de menores de Granada con 30 años al frente de un juzgado

Es muy conocido por sus  sentencias rehabilitatorias y ejemplares, en algunos casos curiosas, basadas en la educación más que en el mero castigo, como por ejemplo impartir 1000 horas de clases de informática a a un joven que había crackeado  varias empresas granadinas provocando importantes daños económicos o 100 horas de servicio a la comunidad patrullando junto a un policía local por haber conducido temerariamente y sin licencia, 50 horas dibujando un cómic de 15 páginas, en el que cuenta la causa por la que le condenaban, visitas a un centro de traumatología de Granada por conducir un ciclomotor sin seguro de circulación.

Si bien la sociedad española no es idéntica a la argentina y habrá cosas que pueden ser aplicables allá y acá no, hay muchos conceptos importantes que parecen ser universales y que son válidos considerar como por ejemplo la falta de autoridad o la epidemia del uso del celular.
Algunas de sus declariones son: “Los niños no son los reyes de la casa. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega. Los niños son menores pero no son tontos. Lo mismo que se le habla a un joven de sus derechos, hay que hablarle de sus deberes. A veces me dan ganas de condenar a los padres. La nueva droga dura, los celulares, está llenando los juzgados de menores que de adictos pasan a maltratadores y delincuentes. Es una vergüenza que el regalo estrella de las Navidades sean los móviles de última generación para criaturas de 11 o 12 años. En este país, refiriéndose a España, hemos pasado de un estado dictatorial a un estado democrático y de derecho, hemos saltado de un extremo a otro, es decir, si en el régimen dictatorial no teníamos derechos , ahora parece que lo que no tenemos son obligaciones,  y esto se acentúa aún más cuando hablamos de menores.

El magistrado combate fuertemente el concepto de que padres e hijos son iguales: “Yo no soy amigo ni colega de mis hijos porque si no les dejo huérfanos de padre. Soy su padre para lo bueno y para lo malo. Lo mismo vale para los maestros, cuya autoridad debe ser respaldada y no combatida por los padres”.

En cuanto a los celulares, Calatayud propone limitar la edad de acceso a estos dispositivos,  prohibirlos en la escuela y diseñar dispositivos con menos funciones y se pregunta por qué no hacer como con los cigarrillos y advertir de que se trata de una tecnología que puede ser adictiva.

Se ha hecho particularmente famoso su irónico decálogo para crear un pequeño delincuente.

DECÁLOGO

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Seguramente el juez Emilio Calatayud no es el dueño de toda la verdad, pero sus reflexiones merecen ser tenidas en cuenta y será útil discutirlas para acordar o discrepar con ellas.




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