Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XV - Nº 180
MARZO
2017
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EDITORIAL

La campaña electoral no es para entusiasmarse

La campaña electoral ya ha comenzado a tomar volumen. Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. En alrededor de 60 días tendrán que estar definidos los candidatos, en agosto serán las PASO y en octubre los ciudadanos elegiremos a nuestros futuros representantes en el Congreso.

Hay una infinidad de temas importantes en los que sería bueno conocer cuál es la opinión de los legisladores que se postulas para acceder a las bancas. Qué leyes van a apoyar. A cuáles se van a oponer. En qué temas claves para el país se van a poner todos de acuerdo privilegiando el interés común.

Pero todo hace pensar que los intercambios de ideas durante la campaña van a estar muy lejos de poner el foco en los problemas que la sociedad necesita resolver.

Más bien da la impresión que las principales bandas que se van a disputar las bancas van a concentrar sus energías en revolearse unos a otros con los procesos judiciales en los que cada uno está involucrado.

Hotesur, Panamá papers, Los sauces, Avianca, la obra pública como retorno, el correo como regalo familiar, Milagro Sala, Gómez Centurión, los Baez, Arribas, son parte de una interminable lista de cuestiones que se dirimen en tribunales y que lamentablemente ocuparán el centro de la escena en la feroz disputa por los votos, con Comodoro Py y sucursales como telón de fondo.

La educación, el empleo, la inseguridad, la inflación, el trabajo, los salarios, la vivienda, la salud, los jubilados y tantos otros temas de verdad importantes quedarán relegados a un segundo plano mientras unos y otros dediquen su máximo esfuerzo a ventilar los ilícitos de los contrincantes.

Como siempre habrá un sector que se frotará las manos y sacará ventaja de todo esto más allá de quien resulte vencedor en las elecciones: el poder judicial. Cuanto más causas hay abiertas, justas o injustas, más poder tienen los jueces para presionar a los que están involucrados en pos de sus intereses. Las mantienen latentes eternamente sin resolver nada, con aparentes avances intercalados con extensos parates, siempre amagando una definición que nunca llega y así las pueden seguir utilizando.

Los integrantes de los poderes ejecutivo y legislativo, con sus virtudes y defectos, van pasando, van cambiando, permiten la esperanza de que la próxima vez elegiremos mejor.

El poder judicial, que debería ser el resguardo del ciudadano contra las arbitrariedades y las injusticias, es, por tal motivo, inmutable. Pero aprovecha esa condición para atrincherarse en sus beneficios y convertirse en una elite intocable, imposible de cambiar, sin lugar a la esperanza.

Los programas de periodismo político, el cuarto poder, sumarán por supuesto su cuota a los escándalos en pos del rating.

Paciencia. Es lo que hay.

Nos reencontramos en abril.

El equipo de La barra




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