Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 182
MAYO
2017
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EDITORIAL

¡Confirmado! Dios es argentino

O al menos, y esto es seguro, su representante en la tierra sí lo es y sigue muy de cerca todo lo que pasa con el fútbol.

Y algo de esto habrá tenido que ver para poder esbozar una explicación mínimamente racional del extraordinario suceso que tuvo lugar en los primeros días de mayo.

La noticia se conoció en la mañana del viernes 5. Los servicios informativos tanto radiales como televisivos desarrollaban los contenidos habituales vinculados a casos de corrupción, violencia de género, inseguridad, protestas sociales, cuando de pronto una novedad inesperada, ni el más optimista la imaginaba, irrumpe a través de los micrófonos y conmociona tanto a los que la anuncian como a los que la escuchan: la F.I.F.A. había levantado a la sanción a Messi.

Por poner un ejemplo de las reacciones que se generaron en ese primer momento de euforia en el que solo manda la pasión, Maximiliano Montenegro, conductor del magazine de la mañana de radio Continental, periodista especializado en economía y política, siempre inmerso en esa temática densa que nos abruma en estos tiempos pre electorales, no dudó en empezar a corear con marcado entusiasmo el clásico “vamos, vamos Argentina”, cántico al que se sumó toda la mesa mientras se alcanzó a escuchar una voz que pedía “pongan el himno”.

Situaciones similares se habrán vivido en más de una emisora y no habrá faltado algún “viva la patria, carajo”.

Sólo alguna tímida voz se atrevió a mencionar que no es bueno que tantos jóvenes que tienen a Messi como ídolo vean que por la importancia que tiene para el negocio mundial del fútbol la justicia lo trata de una manera más benévola que al resto de los mortales.

No es para menos. Fue sancionado con cuatro partidos de suspensión por insultar a un juez de línea. Se especulaba que en el mejor de los casos, y con mucha suerte, la F.I.F.A. podía rever la pena y bajarla a dos. Para colmo, contra todos los consejos, el astro del fútbol ni siquiera se presentó en la sede del organismo para efectuar su descargo.

Pero, ¡Milagro!, la pena directamente fue declarada nula con el argumento de que no había suficientes pruebas para acreditar los hechos. Curioso porque el video en el que se ve claramente la criticable actitud de insultar a un árbitro lo vimos todos y pese a la angustia que generaba no poder contar con el ídolo en medio de la complicada situación que atraviesa la selección en su búsqueda de la clasificación al mundial de Rusia, se había aceptado que la pena era justa. Y una vez en la historia que no caímos en la tentación fácil de protestar contra una confabulación del mundo entero en nuestra contra, nos cae este regalo del cielo. Y ante esto, qué se le va a hacer, surgió el verdadero ser nacional y a festejar.

Por eso definitivamente o Dios es argentino, o el Papa lo chamuyó a través del canal directo que tiene para comunicarse en casos de extrema gravedad, o Grondona se llevó al otro mundo enredado en las manos los hilos con las que acostumbraba manejar muchas cosas del fútbol, o de última, para los que sólo aceptan explicaciones terrenales, a Putín no le hizo ninguna gracia la posibilidad de que en el 2018 Messi no esté mostrando sus virtudes en Moscú y movió las piezas que había que mover para solucionar el problema. Si se sospecha que tuvo mucho que ver en el resultado de las elecciones en los EE.UU., en comparación esto es un juego de niños.

Y entre nosotros, tan poco afectos a considerar si una cosa es buena o mala porque sea justa o injusta, que cumpla o no con la ley, reina la alegría. Si nos viene bien que de cumplir con la ley se ocupe otro. Si no nos viene bien es que esa ley no sirve y es justo no respetarla.

Y así nos va. Pasando a un tema mucho más serio, se armó un gran alboroto con la decisión de la Suprema Corte de aplicar el 2x1 favoreciendo a un represor acusado de un delito de lesa humanidad.

Y todos nos indignamos mucho porque una ley que busca en sus fundamentos defender los derechos humanos en determinados casos fue usada justamente para favorecer a un violador de esos derechos humanos.

Y los dirigentes políticos de prácticamente todos los sectores, oficialismo y oposición, se ufanaron por ver quién era el adalid de la crítica contra esta decisión del supremo tribunal.

Pero todo se argumenta desde el lugar de que esta decisión no me gusta. Y nadie se toma el trabajo de analizar si se ajusta a lo que dice la ley o a los jueces se la saltó la cadena. Y no es un dato menor, porque si se ajustó a derecho no hay que clamar contra los jueces sino que es a los legisladores a los que hay que exigirles que mejoren la legislación para que no haya lugar a estas aberraciones.

Nos reencontramos en junio ya con medio año consumido.

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