Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 184
JULIO
2017
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CON EL FRÍO CRECE EL PELIGRO DE INTOXICACIÓN

El monóxido de carbono mata

La clave es la prevención y una de las medidas más sencillas y efectivas para no intoxicarse es dejar una abertura en alguna ventana para que el ambiente que estamos calefaccionando reciba oxígeno del exterior
En la radio, la periodista relataba su experiencia: “Hacía frío y mi hija Agustina de 12 años había invitado a una amiguita a dormir y estábamos preparando la cena. Nos habíamos bañado; primero mi hija, luego yo y esperábamos en la cocina a que la amiguita terminara con su ducha. El calefón estaba en el mismo ambiente que nosotras. De repente, sin ningún aviso, Agustina se desvaneció. Yo grité y la nena que salió de la ducha se acercó y también perdió el conocimiento. Entonces pensé que podía ser el calefón y quise abrir la puerta del departamento pero no tuve fuerzas en las piernas y caí al piso. No se cómo logré arrastrarme y abrir la puerta pero me desmayé. Un vecino que escuchó mi grito me vio tirada y nos arrastró a las fuera de la cocina del departamento”. El relato continúa con todo lo que podría haber pasado si hubieran intercambiado los turnos del baño y ella se hubiera bañado última o primera. De todas maneras las chicas estuvieron inconcientes pocos minutos, pero bastaron para que todo su organismo se alterara y los controles médicos fueran interminables.

No se debe usar la cocina u horno de gas para calefaccionar una casa

Si bien esta historia tuvo un final relativamente feliz, ya que siguen con tratamiento médico, muchas personas mueren en todo el mundo, y muchas veces sin previo aviso, en accidentes de este tipo por inhalación de monóxido de carbono.
El monóxido de carbono (CO) se produce cuando se queman materiales combustibles como gas, nafta, querosén, carbón o madera. Las chimeneas, las calderas, los calentadores de agua y los aparatos domésticos que queman combustible, como las estufas y hornallas de la cocina o los calentadores a querosén, también pueden producir CO si no están funcionando bien. Los vehículos detenidos con el motor encendido también lo despiden.
Cuando un individuo inhala monóxido de carbono, el gas tóxico pasa a la sangre y se une a la hemoglobina con una afinidad 250 veces mayor que el oxígeno, lo cual reduce la saturación de la oxihemoglobina y disminuye la capacidad de transportar oxígeno a los tejidos. Como consecuencia de la falta de oxígeno, todos los órganos, especialmente el corazón y el cerebro, pueden sufrir daño desde leve a severo, llegando incluso a producir la muerte en minutos.
La toxicidad varía de una persona a otra, pero quienes están en mayor riesgo son los nonatos durante el embarazo, los recién nacidos y niños pequeños, ancianos, personas con enfermedad cardiaca, pulmonar o anemia y fumadores. Los síntomas de la intoxicación se manifiestan de inmediato cuando las concentraciones inspiradas son altas, o gradualmente, tras una exposición prolongada y a bajas dosis. En pequeñas concentraciones, los efectos se reflejan sólo como dolor de cabeza, náuseas, vómitos, debilidad, fatiga y dolores musculares, por los que suelen atribuirse erróneamente a otras causas. En altas dosis puede generar la muerte rápidamente. Las personas que lo inhalan durante el sueño o que han consumido bebidas alcohólicas, pueden morir antes de llegar a sentir los síntomas y solicitar ayuda.
En Argentina, la intoxicación por CO es un problema de salud pública ya que es una causa de mortalidad que aumenta año a año a pesar de ser prevenible.
El CO es un gas inodoro, incoloro, insípido, no irritante que se produce a partir de la combustión incompleta de gas natural u otros productos que contengan carbono.
Estas características hacen que no sea percibido por los sentidos y que la persona expuesta no presente ninguna reacción de defensa; facilitando el proceso de intoxicación por inhalación.
A veces se confunde pérdida de gas natural con CO. En caso de haber una pérdida de gas, (se puede verificar esto pasando una esponja con detergente por el lugar donde se sospecha que hay una pérdida; en el lugar se forman burbujas grandes al pasar la espuma), el olor se percibe. El gas va desplazando gradualmente al oxígeno y las personas se asfixian, no se intoxican como el caso del CO, ya que éste se disuelve en la sangre.
Ahora bien, la clave para evitar el envenenamiento CO es la prevención y una de las medidas más sencillas y efectivas es dejar una abertura en alguna ventana para que el ambiente que estemos calefaccionando reciba oxígeno del exterior.
Una vez ocurrida la intoxicación se recomienda ventilar el lugar inmediatamente, retirar al intoxicado y trasladarlo a un espacio abierto donde pueda respirar aire fresco, no dar alimentos o bebidas por el riesgo de broncoaspiración y llamar a un servicio de emergencia o trasladar al paciente lo antes posible a un centro hospitalario.
El teléfono 0800-333-0160 del Centro Nacional de Intoxicaciones y es una línea gratuita nacional que le permitirá a la persona asistente hablar con médicos expertos en intoxicaciones, quienes le darán instrucciones adicionales.

Cómo evitar intoxicaciones con monóxido de carbono

Los artefactos domésticos que consumen combustible deben estar debidamente instalados y mantenidos por personal matriculado.
No colocar calefones o estufas en baños o dormitorios si no tienen tiro balanceado.
Verificar que la llama de los artefactos sea azul y de geometría uniforme.
Las chimeneas de los hogares a leña y sus tiros también deben ser inspeccionados y limpiados todos los años.
Los calentadores de ambiente que consumen combustible sin salida de ventilación deben usarse solamente cuando haya una persona despierta para vigilarlos y las puertas o ventanas de la habitación estén abiertas.
No se debe usar la cocina u horno de gas para calefaccionar una casa.
Nunca use aparatos con motores a nafta (cortadoras de pasto, sierras eléctricas, motores o generadores pequeños) dentro de un cuarto cerrado.
Nunca deje encendido el motor de un vehículo estacionado en un lugar cerrado o semi cerrado, como un garaje.
Centro Nacional de Intoxicaciones 0800-333-0160

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación





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