Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 184
JULIO
2017
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PARA TOMAR EL PRIMER DÍA DE AGOSTO

Caña con ruda, una antigua y sana costumbre

En toda el área guaranítica, y allí donde esta cultura ha calado en su expansión, con actitud casi religiosa, se cumple el rito de beber «caña con ruda», todos los 1º de agosto. El preparado, para combatir lo supuestos males que podrían venir con este mes, se elabora días antes y debe ingerirse como primer alimento del día. En la actualidad se ha «modernizado» en sus componentes.

Del licor fabricado con chañar, algarroba, patay o tunas, se pasó a la caña (la más popular es la caña paraguaya) y el lugar de la «contrayerba» (mezcla de hierbas medicinales) ahora es ocupado por la ruda.
Según cronistas de la conquista, en esta época del año, agosto, se producían grandes lluvias, las que sumadas al frío estacional, provocaban enfermedades, algunas epidemiológicas. Muchas aldeas se diezmaban a causas de las pestes. Los nativos encontraron la forma de combatir los males a través de sus chamanes que elaboraron el remedio consistente en mezclar hierbas con licores, del cual debía beberse un trago al comenzar la estación de las lluvias chaqueñas (en referencia al Chaco Gualamba).
La imaginería guaranítica le adosó virtudes a los componentes y al compuesto mismo. Desde afirmar que una ramita de ruda colocada debajo de la almohada del cónyuge poco cariñoso, cambia su actitud haciéndolo mimoso, hasta llevar una rama en la oreja para calmar los dolores menstruales. Algunos médicos antiguos han hablado de las virtudes de la ruda para calmar la fiebre producida por picaduras de avispas, hasta ser efectiva para demorar los efectos del veneno inyectado en una mordedura de víbora.
Luego de siglos de intercambio cultural se fueron cambiaron los componentes de la antigua tradición y llegó a nuestros días tal como se la conoce.
Aquel que no compra caña en los comercios, mezcla agua potable con alcohol etílico en proporciones que varía según el gusto, le agrega hojas de ruda maceradas, y se colorea el compuesto con azúcar quemada. Más cerca en el tiempo, los «gringos» le agregaron cáscara de naranja al quemar el azúcar. El preparado debe estacionar alrededor de siete días, para permitir la conjunción de las sustancias que componen el remedio.
Esta inofensiva práctica, forma parte del folclore nacional que aún está fuertemente arraigado en muchos pueblos de todo el país.




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