Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 187
OCTUBRE
2017
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EFEMÉRIDES

La Vuelta de Obligado

El 20 de noviembre de 1845, algo más de un millar de argentinos enfrentó a la armada anglo francesa en una gesta histórica que permitió consolidar definitivamente nuestra soberanía nacional.

Por medio de la Ley Nº 20.770 del año 1974 se instauró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional., pero recién en el 2010 se incorpora esta fecha como feriado nacional. con el objetivo de reivindicar una de las epopeyas argentinas más importante y olvidada de la historia.

El Combate de la “Vuelta de Obligado” ocurrió, cuando Gran Bretaña y Francia, las dos potencias económicas, políticas y bélicas más grandes de la época, se unieron para atacar a la Argentina siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores del territorio nacional.

El objetivo de la invasión fue de índole comercial y política: la expansión de sus mercados y la independencia de Corrientes, Entre Ríos y lo que es hoy Misiones para formar un nuevo país, la “República de la Mesopotamia”, que empequeñecería y debilitaría a la Argentina y haría del Paraná un río internacional de navegación libre.

Los ingleses y franceses creyeron que con la exhibición de sus imponentes naves alcanzaría para asustar a los argentinos, pero, no fue así: Rosas decidió hacerles frente encargándole al general Lucio N. Mansilla conducir la defensa. Las fuerzas argentinas contaban con casi 2000 soldados, en su mayoría gauchos asignados a la caballería, seis barcos mercantes, un buque de guerra y 60 cañones de escaso calibre.

En cambio la flota anglo-francesa estaba integrada por 92 buques mercantes y 22 barcos de guerra con la tecnología más avanzada en maquinaria militar de la época, impulsados tanto a vela como con motores a vapor.

Una parte de ellos estaban parcialmente blindados y todos dotados de grandes piezas de artillería forjadas en hierro y de rápida recarga, con 418 cañones y 880 soldados. Fue entonces que, en el recodo más delgado del Paraná, Mansilla hizo tender sobre más de 20 lanchones gruesas cadenas para defender el territorio. Dieron batalla un 20 de noviembre de 1845, en lucha desigual que duró casi todo un día con los poderes más fuertes de la Tierra. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná.

Las bajas para los argentinos fueron alrededor de 200 hombres y más de 400 resultaron heridos mientras que los invasores perdieron algo más de 35 hombres con 160 pero tuvieron grandes daños en su flota.

Esta batalla fue una derrota táctica pero dio como resultado la victoria diplomática y militar de la Confederación Argentina, debido al alto costo que demandó la operación. Implícitamente, la resistencia opuesta por el gobierno argentino obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina sobre los ríos interiores. Gran Bretaña, con el Tratado Arana-Southern, de 1847, concluyó definitivamente este conflicto y en marzo de ese año ordenó el retiro de su flota. Francia tardó un año más, hasta la firma del Tratado Arana-Lepredour.

Estos tratados reconocían la navegación del río Paraná como una navegación interna de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos. El escritor Mario “Pacho” O’Donnell destaca el papel de Rosas en la rendición de los extranjeros: “Fue una negociación muy vigorosa; así se rindieron. Tanto la escuadra inglesa como la francesa cumplieron con la orden de Rosas de dar 21 cañonazos de homenaje a la Bandera Argentina”.

Pero también aclara que la batalla de La Vuelta de Obligado fue un hecho oculto para la mayoría de los argentinos porque “la oligarquía porteña que escribió la historia estuvo a favor de la invasión extranjera y varios de ellos estuvieron en esos grandes barcos” y recuerda que en 1845 los grandes imperios pretendían “fundar un nuevo país para hacer del Río Paraná un río internacional, navegable fundamentalmente por ellos”. Según el escritor “es la epopeya más escondida y más silenciada de la historia oficial.

Se trató, nada menos, que de la Argentina que en 1845 obligó a capitular a las dos potencias más grandes del mundo en ese momento, Inglaterra y Francia. Fue una defensa heroica”. San Martín decía que la batalla de “La vuelta de Obligado” tenía un valor igual a las luchas de la Independencia.

“Los interventores habrían visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca”, ironizaba el prócer ya anciano desde Francia.

Escultura de Rogelio Polesello a orillas del Paraná, en el sitio donde tuvo lugar la batalla de La Vuelta de Obligado, a 30 km. de San Pedro. La imagen de Rosas se recorta contra el río junto a un gran círculo de enormes cadenas. Este nuevo paseo fue inaugurado para el bicentenario.



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