Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 187
OCTUBRE
2017
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TURISMO

Israel: un destino que sorprende

Desde que se arriba a Israel, a su capital Tel Aviv, lo primero que sorprende al viajero por no ser algo de lo que en general se hable es que es una ciudad ideal para unas vacaciones de playa ya que la amplitud de las mismas, las templadas aguas del Mediterráneo y toda la infraestructura propia de un balneario, sombrillas, reposeras, sanitarios, sumado a las altas temperaturas del verano en esa zona, brindan el marco ideal para disfrutar en este sentido.

Pero es probable que en principio zambullirse en el mar no sea el objetivo de quien emprende el largo viaje desde la Argentina hacia la tierra en la que se encuentran los lugares sagrados de las tres principales religiones monoteístas: el cristianismo, el judaísmo y el islamismo.

Seguramente va en busca de esos lugares sagrados, de los que quizás hoyó a hablar durante toda su vida y que a la distancia cuesta asociar a lugares concretos Pero el viaje no lo va a defraudar y casi seguro que se va a encontrar con mucho más de lo que imaginaba.

Otra grata sorpresa, contrario a los prejuicios con los que probablemente el turista encare el viaje, es la tranquilidad que va a encontrar en los distintos centros urbanos con un ámbito totalmente relajado, pacífico, casi sin presencia policial, en el que conviven judíos, cristianos y musulmanes en forma armoniosa.

Jerusalén es sin dudas el punto de mayor interés. En lo que metafóricamente podríamos denominar “una baldosa” por lo cercano que está todo en relación a las dimensiones de la geografía mundial, el turista puede trasladándose a pie visitar el Muro de los Lamentos, los túneles construidos debajo del mismo hace 2000 años por Herodes , las 14 estaciones del calvario de Jesús, el Santo Sepulcro o la principal Mezquita. Si se esfuerza un poco más, asciende al Monte de los Olivos y ve todo desde las alturas.

Un breve traslado en micro permite conocer la tumba del rey David, el principal de Israel o el Cenáculo donde tuvo lugar la última cena. Y también, claro, el museo del Holocausto que rememora la trágica historia reciente vivida por millones de personas en los campos de concentración del nazismo.

Esto solo por mencionar los lugares más representativos. Y dejando Jerusalén y recorriendo el país hay de todo para ver. Desde el extremo norte, en la frontera con el Líbano, en Rosh Hanikra, donde se puede descender en cable carril hasta unas grutas formadas por la erosión que provocan las aguas del Mediterraneo, un lugar de notable belleza, hasta el extremo sur en la ciudad de Eilat a orillas del mar Rojo, a un paso de la frontera con Jordania donde se puede visitar la increíble ciudad de Petra, declarada maravilla de la humanidad, una ciudad esculpida en la roca de la montaña. En el medio un poco de todo.

La ciudad de Nazaret, en la que se encuentra la iglesia de la Anunciación, sitio donde el arcángel Gabriel le anuncia a María que sería la madre del hijo de Dios; el imperdible baño en las aguas del mar Muerto donde es imposible no flotar; el campo en el que se libró la bíblica batalla entre David y Goliat; la ciudad de Masada, símbolo de la resistencia israelí contra el imperio romano, historia llevada al cine dirigida por Boris Sagal y protagonizada por Peter O'Toole o la increíble maravilla construida por la naturaleza a los largo de 25 millones de años, la cueva de las estalactitas y estalagmitas en la ciudad de Bet Shemesh.

¿Cuánto tiempo se necesita para conocer Israel? Es difícil de contestar. Lo que se puede asegurar es que una semana no alcanza.

Muro de los Lamentos

Ciudad de Petra en Jordania


Gabriel Keilis - guía de turismo
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