Periódico mensual de distribución gratuita Zona Oeste, Gran Buenos Aires, Argentina
Año XVI - Nº 187
OCTUBRE
2017

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REFLEXIÓN

Una buena madre, lo suficientemente buena

El día en que “festejamos a nuestras madres” fue proclamado en 1870 por Julia Ward Howe. Luego, en 1907, Anna Jarvis quien lanzó una campaña para que el Día de la Madre se reconociera oficialmente, proclamando un día de fiesta nacional a modo de “expresión pública de nuestro amor y reverencia hacia todas las madres”,

De ese día hastas hoy ha pasado mucha agua bajo el puente. Muchos mandatos y modelos de ideal son los que atraviesan el concepto de “madre”. Muchos, desde Freud a la fecha lo estudian, analizan y más aun, lo catalogan en un ámbito rígido. Sin embargo nuestra sociedad, más que nunca, necesita desprenderse de ese concepto para poder vivir de una manera más plena y genuina el “ser mama”.

No hay una manera de ser madre, ni tampoco un libro que de soluciones (que si lo hay, ¡díganme dónde está!). Es por esto que elegí tomar como título el concepto de Donald Winnicott para explicar lo que veo en las personas que vienen a consulta y las que escucho en varios ámbitos.

Mucho pesa a una mujer no ser madre, ya que en cierto modo es lo que se espera que sea, si es mujer. Más pesa cuando no se puede llegar a lograr un embarazo que se desea. También duele tener el deseo de ser mamá y que la pareja que tenés a tu lado no acompañe. Otro tema es el deseo del varón y la mujer que no coincide. Y si ¿se tiene miedo al dolor? ¿Y si hay malos recuerdos por parte de la madre que se tuvo y por ese miedo a repetir la historia, se evita ser mamá?

Hay más preguntas que certezas en los conflictos humanos. Además de esto, no dejan de existir los hijos e hijas que guardan rencor a sus madres pordistintos motivos: “por ser sobreprotectora”, “por abandonarme”, “por no ser buena madre”, “porque engañaste a papá”. Nada nunca alcanza para un hijo. Siempre algún dilema existe. Una frase que escuché, durante mi primer año de cursada de la carrera de Consultoría Psicológica que alivió a más de uno de los presentes fue: “somos víctimas de victimas”.

Es así, nuestras madres antes de ser madres son mujeres, y antes de eso, niñas indefensas. Nadie viene con un libro de recetas para ser la mejor madre. Es más, las mujeres vienen con un libro escrito a golpes de lo que la vida con sus madres les dejó. Algunas de ellas repitieron la historia, otras hicieron todo lo contrario, pero siempre algún error cometieron.

Algunas madres demasiado manipuladoras o controladoras, otras demasiado abandónicas, pero siempre motivadas desde su amor por su hija o hijo. Asi es como empiezo a reconocer cada vez más en lo cotidiano el mandato de: “hacelo por tus hijos”. Desde mi punto de vista, es mucha responsabilidad ser la razón de existir de otra persona.

A veces, la madre sigue creciendo y los hijos ya se hacen hombres y mujeres y se les sigue atribuyendo esta responsabilidad. Desde una postura humanista empiezo a borrar de apoco, y con esfuerzo, esta orden ancestral de vivir por otros, aunque esos otros sean mis tan amados hijos. Sería hora, y tenemos todo a nuestro alcance para hacerlo, de empezar a forjar nuevas maneras de manejarnos utilizando el amor incondicional que el ser mamá despierta.

No es necesario ser mamá para amar de esta manera, e incluso, a quienes no tienen madre o tienen una “muy mala”, siempre existió alguien que dé ese cariño y ese sostén. En este nuevo siglo que empezó hace tan poco, hay nuevas maneras de vivir el amor y sería interesante que también se le dé a cada madre, la libertad de verla más allá de su rol de madre, sabiendo que hizo lo mejor que pudo o todo lo que sabía hacer.

Hasta incluso, entender que nadie sabe ser madre y, aunque lo sea, tiene la libertad de elegir dejar a esa criatura en situación de falta. ¿Por qué?...porque no sabe hacer otra cosa mejor. Cada mujer hace lo que puede con lo que tiene. Algunas mucho, otras poco. Y con esto, trato de ver a una mujer siendo mamá, no a una mamá tiempo completo.

Yo, como muchos de ustedes puedo decir: “mi mama es la mejor”, pero, hoy elijo decir: “mi Mamá es una gran Mujer”.

Feliz día a todas las mamas de vientre, de adopción, de corazón.

Así como también a las abuelas y tías que son madres de sus sobrinos y nietos.

Y feliz día a las que ya miran a sus hijos desde los brazos de Jesús.

Feliz día para nosotras y las madres que nos precedieron, gracias a ellas somos lo que hoy estamos tratando de ser.

Sin más que decir, ¡Feliz Día!

Clr. Jimena Acuña 15-3043-7476



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