Guerreros que dejan huella: el adiós a Tomás Musso, el chico que dio pelea contra la leucemia y movilizó miles
La familia de Tomás Musso confirmó su fallecimiento el domingo 13 de septiembre. El joven de La Matanza luchó durante un año contra la leucemia y su historia unió a toda la comunidad en una gran cadena de solidaridad.
La noticia que nadie quería recibir llegó el domingo 13 de septiembre. Tomás Musso, el chico de La Matanza que durante un año entero peleó con coraje contra la leucemia, falleció por la mañana. Su familia compartió el doloroso mensaje a través de las mismas redes que un año atrás se llenaron de esperanza y pedidos de ayuda.
Exactamente hace un año comenzaba una campaña que rápidamente se transformó en un movimiento masivo. Miles de vecinos de Ramos Mejía, San Justo, Lomas del Mirador y de todo el partido de La Matanza se pusieron la camiseta de Tomy. Cada donación, cada mensaje de aliento y cada difusión ayudó a hacer posible su tratamiento en Roma, donde viajó acompañado por el amor de una comunidad entera.
Tomás se convirtió en un símbolo de lucha y resiliencia. Su historia trascendió las fronteras del oeste del Gran Buenos Aires y llegó a miles de corazones que, sin conocerlo personalmente, se sintieron parte de su batalla. En un barrio donde la solidaridad suele aparecer cuando más se necesita, el caso de Tomy mostró lo mejor de nuestra gente: la capacidad de unir fuerzas por un pibe que peleaba por vivir.
La familia agradeció en su mensaje cada gesto recibido durante estos doce meses. “Cada donación, cada mensaje, cada difusión y cada gesto de amor nos acompañó”, escribieron con la emoción a flor de piel. Esa red de contención permitió que Tomás tuviera acceso a tratamientos de alta complejidad en el exterior, algo que de otra manera hubiera sido imposible para una familia de nuestra zona.
En Ramos Mejía y en el resto de La Matanza todavía resuenan las muestras de cariño que se organizaron: desde campañas de donación hasta cadenas de oración y eventos solidarios. Su paso por esta vida, aunque demasiado breve, dejó una huella profunda en la identidad barrial. Muchos jóvenes que lo siguieron de cerca encontraron en su ejemplo una lección de valentía que van a llevar siempre.
Hoy la zona oeste acompaña a sus padres, hermanos y seres queridos en este momento de inmenso dolor. No hay palabras que alcancen para consolar una pérdida así, pero sí queda el consuelo de saber que Tomás no peleó solo. Miles de personas estuvieron a su lado, recordándole que era querido y que su lucha tenía sentido.
Su historia quedará como ejemplo de cómo una comunidad puede movilizarse cuando uno de sus chicos más necesita ayuda. En un año donde tantas cosas pasan rápido y se olvidan, la huella de Tomy va a permanecer. Porque los guerreros como él no se van del todo: dejan enseñanzas, recuerdos y la certeza de que la solidaridad porteña, la de verdad, sigue viva en los barrios de La Matanza.
Desde la redacción de Periódico La Barra nos sumamos al abrazo colectivo. Que la fuerza que él demostró acompañe a su familia en estos días difíciles y que su memoria ilumine el camino de todos los que alguna vez se enteraron de su historia y decidieron ayudar.