Los tragos clásicos que todo bartender de Ramos Mejía debe dominar
Guía práctica con los cócteles esenciales que se repiten en las barras de La Matanza. Técnicas, historia local y tips para prepararlos como un profesional sin salir de la zona oeste.
En las noches de Ramos Mejía y el resto de La Matanza, hay ciertos tragos que no fallan. Ya sea en un bar de la peatonal, en un club de barrio o en una reunión en Villa Luzuriaga, el bartender que los domina siempre tiene ventaja. No se trata de seguir modas de Recoleta o Palermo: se trata de conocer los pilares de la coctelería que se adaptan al paladar porteño y a los insumos que realmente se consiguen en nuestra zona.
El Old Fashioned es uno de esos pilares. Un whisky decente, azúcar, bitters y un twist de naranja. En la zona oeste lo pedís mucho con bourbon porque es más fácil de conseguir en los supermercados de Ramos Mejía. La clave está en no sobrecargarlo de hielo picado: dos o tres cubos grandes y revolver con paciencia hasta que se diluya justo. En invierno se convierte en el trago de los que llegan temprano a los bares de la avenida Rivadavia.
El Martini seco sigue siendo el rey de la elegancia simple. Gin, vermut seco y una aceituna o un twist de limón. Acá en La Matanza muchos bartenders locales lo preparan con un toque más seco que en Capital, porque el público prefiere que no quede dulce. Si estás detrás de la barra en San Justo o en González Catán, aprendé a preguntar si lo quieren con vodka o con gin: la mitad de las veces la gente pide vodka porque es más suave para empezar la noche.
El Daiquiri, aunque parezca veraniego, se pide todo el año. Ron blanco, jugo de limón fresco y azúcar. La versión frozen es la que más sale en los patios de los bares de Ciudad Evita cuando aprieta el calor. El secreto está en usar limones reales, no jugo de botella. En la zona conseguimos limones todo el año en las verdulerías de la calle principal de Ramos Mejía y eso marca la diferencia entre un daiquiri mediocre y uno que la gente recuerda.
El Negroni ganó terreno fuerte en los últimos años en las barras de La Matanza. Campari, gin y vermut rojo en partes iguales. Es amargo, sí, pero acá lo balanceamos con un twist de naranja bien exprimido. Muchos bartenders de la zona lo sirven con un poco más de gin para que entre más fácil. Es el trago perfecto para la happy hour de los jueves en los bares de Lomas del Mirador.
El Margarita no podía faltar. Tequila, triple sec y limón. En Ramos Mejía y alrededores la gente lo pide frozen más que en las versiones on the rocks. Usá tequila reposado si querés dar un paso arriba: se consigue fácil en los comercios de la zona y le da un carácter más redondo. El borde con sal es clásico, pero probá también con sal y chile para los que vienen buscando algo más picante después de un asado.
El Manhattan es el primo elegante del Old Fashioned. Whisky, vermut rojo y bitters. En La Matanza se pide mucho con whisky nacional o con alguno importado que esté en oferta. El cherry en el fondo es obligatorio: es el detalle que distingue al que sabe. Servilo en vaso frío y vas a ver cómo se repite la orden toda la noche.
El Moscow Mule llegó para quedarse en las barras del oeste. Vodka, ginger beer, limón y mucho hielo en el jarrito de cobre. Ese jarrito es casi un símbolo en los bares de Haedo y Castelar, pero también lo vas a encontrar en Ramos Mejía. El ginger beer que conseguimos por acá es más suave que el original, así que muchos bartenders locales suben un poco la dosis de vodka para compensar.
El Sidecar es otro clásico que vale la pena conocer aunque no sea el más pedido. Cognac, triple sec y limón. En la zona oeste se pide más en invierno, cuando la gente busca tragos con un poco más de cuerpo. Usá cognac que no sea muy caro: hay varias opciones accesibles en los mayoristas de La Matanza que funcionan perfecto.
Finalmente, el Piña Colada. Sí, ese que muchos bartenders snobs miran de reojo. Acá en La Matanza y Ramos Mejía es el trago de las mesas grandes, de los cumpleaños y de las salidas familiares. Ron, crema de coco, jugo de ananá y mucho hielo. La versión frozen es la que más sale, sobre todo en los patios de los bares de Gregorio de Laferrere. Preparala bien y vas a tener clientes fieles toda la temporada.
Dominar estos diez tragos te da una base sólida para cualquier barra de la zona oeste. No se trata de memorizar recetas de libros importados: se trata de adaptarlos al gusto local, a los insumos que realmente tenemos disponibles y al tipo de público que sale en Ramos Mejía, San Justo o González Catán. Un buen bartender de La Matanza sabe que la coctelería no es solo técnica, es también entender el barrio y lo que la gente busca cuando sale a tomar algo.
La próxima vez que estés armando tu estación de trabajo, repasá estos clásicos. Probablemente sean los que más te salven en una noche complicada. Y si estás recién empezando detrás de la barra, empezá por estos: el resto viene solo con la práctica y con las noches que se van acumulando en los bares de la zona.